Reportes Nacionales Argentina May 2021

(Otras) Realidades, trayectorias y avances de la Psicología Política en Argentina

María Inés Acuña

Universidad Nacional del Comahue (Argentina)

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Marina Cuello Pagnone

Universidad Nacional de San Luis (Argentina)

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La ocasión de la invitación de la AILPP a participar en este boletín, se despliega en una red de compañerismo, afectos y comunicaciones informales. El efecto de contraste es por demás interesante: consignas como estado del arte de la disciplina, agendas y desafíos, se traducen en ágiles comunicaciones entre un grupo de colegas hasta que se consolida la iniciativa de escribir conjuntamente, virtualmente, asincrónicamente, pandémicamente, psicopolíticamente. Las redes informales y afectivas sostienen en este caso, como en muchos otros, lo que se muestra y traduce como redes formales, programas, proyectos, publicaciones, asociaciones: la institucionalización de la disciplina es también el fortalecimiento de las voluntades de trabajo y las curiosidades compartidas.

Hace poco más de un año y medio, en septiembre de 2019, la última vez que la Psicología Política de Argentina se dio un espacio formal de reunión numerosa y organizada, se desarrolló el I Workshop de la disciplina en el país. Equipos de varias provincias y ciudades nos dimos cita en Córdoba, casi ocho años después de la fundación de la AILPP en esa misma ciudad. En esa oportunidad, como parte del panel de cierre del evento, Silvina Brussino concluía su participación reseñando lo que varios estudios han señalado en las últimas dos décadas: en la región latinoamericana, los países más productivos en materia de Psicología Política son pocos y tienden a concentrar sus producciones en las urbes centrales en las que se asientan algunas grandes universidades. Avanzar con la institucionalización periférica, integrando sin absorber las expresiones de la Psicología Política en otros lugares, es una tarea que quizás pueda iniciarse por la visibilización.

En estas líneas nos reunimos dos investigadoras en Psicología Política de dos ciudades de Argentina que no se destacan ni por su enorme despliegue territorial ni por una elevada densidad demográfica. Dos mujeres jóvenes de ciudades chicas, que somos también parte de una trama regional reticular, dispersa y con considerable trayectoria: macro y micro; psicología política latinoamericana y Alto Valle (Neuquén y Cipolletti) o San Luis. Es un modo de encontrarnos, también, en algún punto de un camino entre dos historias institucionales diferentes.

En la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), algunos momentos y actores estratégicos de la historia institucional permitieron un cambio del plan de estudios de la Licenciatura en Psicología en la década de 1990. Allí se reguló y legitimó como Psicología Política, curso obligatorio para la formación de psicólogxs, la asignatura que se venía dictando con contenidos de esa disciplina, pero bajo el nombre de Psicología Social II. Movimiento de herencia que no es ajeno a la historia regional y nacional de la disciplina. Un potente antecedente lo constituyó el proyecto de investigación que ya existía desde la década anterior y que se renueva con el mismo nombre hasta la actualidad, conformando un amplio paraguas en el cual se alojan variadas actividades de investigación y una publicación específica vigente desde 2003, la Revista Electrónica de Psicología Política, una de las pocas revistas especializadas en la disciplina en español. Ese proyecto se concreta en líneas de investigación vinculadas a derechos humanos, psicología en políticas públicas de salud, participación política juvenil, entre otras, bajo una pauta de pluralidad tanto teórica como metodológica. Las actividades de transferencia se despliegan tanto en ámbitos de formación abiertos a toda la comunidad con anclaje en la misma universidad, como en participación en organizaciones de la sociedad civil.

En la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) la dispersión territorial es una condición de identidad, inscripta en las sedes académicas ubicadas en diferentes ciudades de las provincias de Neuquén y Río Negro, al sur del país. La Facultad de Ciencias de la Educación (FACE), localizada en Cipolletti, desde el año 2004, alberga a la carrera de Psicología. En el año 2009, como consecuencia de un acuerdo institucional con la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), se incorporaron investigadoras de la FACE al Equipo de Psicología Política de la UNC. Nueve años después, se formaliza la incorporación de equipo de trabajo regional en el campo de la Psicología Política. De esta manera, gracias al apoyo de la Dra. Brussino, fue aprobado el primer proyecto de investigación en el área en la UNCo. Dicho proyecto, actualmente en curso, aborda las actitudes hacia el sistema de justicia penal a partir de la participación ciudadana mediante juicio por jurados populares. Además, involucra actividades de transferencia en el ámbito educativo de nivel medio, proponiendo el tema de la competencia de jurados como un problema político de representación ciudadana y destacando el papel de la Psicología Política en la adaptación a los cambios sociales y políticos. Finalmente, tras 10 años de intentos infructuosos para incorporar espacios de Psicología Política en espacios curriculares electivos de la Carrera de Psicología, desde el año 2020 se dicta un seminario electivo cuatrimestral para la Carrera de Licenciatura de Ciencias de la Educación. Se destaca que, a pesar de no ser reconocida institucionalmente la carga horaria para estudiantes de Psicología, algunxs participan en calidad de oyentes.  

Por consiguiente, las realidades, las trayectorias e historias propias de estos equipos pueden leerse como alternativas transitables desde las particularidades institucionales y locales, para persistir en la visibilidad y constante tarea de consolidación del campo de intereses que se alojan en la Psicología Política. 

En esa diversidad, marcas históricas y geográficas comunes permiten trazar analogías. Ambas universidades, la Nacional del Comahue y la Nacional de San Luis, datan de la década de 1970, época en que se intentó organizar el sistema de educación superior, descentralizando y territorializando los desarrollos académicos. En Argentina, como en la región, la Psicología Política no pierde las huellas de sus condiciones de producción: al mismo tiempo reciente y remota, rebautizada y redescubierta, descentralizada y colaborativa, plural por su capacidad para invitar y alojar diversidad de propuestas, con una identidad propia que no reniega de las identificaciones múltiples de sus recorridos previos y de los caminos paralelos, en constante diálogo con otras disciplinas y otros espacios institucionales que a veces dan contención a sus posibilidades de desplegarse.

Sin embargo, las similitudes aun cuando tentadoras, no son explicativas per se. Algunas características de procesos institucionales y también disciplinares dependen de decisiones explícitas, de compromisos transparentes y esfuerzos concretos. Los espacios de intercambio y colaboración entre equipos intra e internacionales no se sostienen sino a través de acciones concretas. La radical alteración de las posibilidades témporo-espaciales de vinculación que nos ha reconfigurado a escala planetaria en el último año representa un desafío para los modos habituales de trabajo, para la docencia, la investigación y la cotidianidad. Este escrito es también una exploración de cuáles son las posibilidades que pueden darle respuestas transitorias a esas preguntas aún no terminadas de enunciar. Un viernes por la tarde en San Luis se pone un punto y seguido a una voz, que encuentra conversación otro día, a casi 800 kilómetros en un sureño Alto Valle, en una escritura a cuatro manos.

 

Frente a la extensión de desafíos vigentes, describir los avances de la Psicología Política parece una tarea más que breve. Sin embargo, son estos avances institucionales locales, vehiculizados mediante el compromiso con la transformación social, los que nos permiten seguir buscando las preguntas y respuestas a las expresiones políticas de los momentos y lugares en los que nos toca vivir.